Hoy, 4 de diciembre, ha sido un día bochornoso para el colectivo
LGTBIQ+ de la Región de Murcia. Al mismo
tiempo se debatían en la Asamblea Regional y en el Ayuntamiento de Cartagena
tres propuestas que afectan de manera directa a la población de gais, lesbianas,
bisexuales y trans de nuestra región.
El diputado socialista D. Antonio Espín, ha
presentado una moción en la que solicitaba la retirada de las Instrucciones de
Inicio de Curso ilegales que la consejera de Educación Dña. Esperanza Moreno
Reventós envío a comienzo de curso, en las que imponía la obligación de pin
parental para la formación en valores de igualdad y respeto a la diversidad que
nuestras leyes defienden como obligatorias, cumpliendo así sus compromisos con
la ultraderecha para formar gobierno y aprobar presupuestos. Esta moción ha
sido rechazada con los votos en contra del Partido Popular y la abstención de
Ciudadanos. Hay que recordar que esas instrucciones incurren en ilegalidades,
al vulnerar normativa autonómica, estatal e internacional, incluyendo leyes
educativas y la Ley 8/2016 de Igualdad y contra la discriminación de la
población LGTBIQ+, aprobada por unanimidad en Asamblea Regional, algo de lo que
ya se les informó tanto a la Consejera de Educación como a la Vicepresidenta y
Consejera de Mujer, Igualdad, LGTBI y Política Social, Isabel Franco, de las
que aún no hemos recibido respuesta, y se ha interpuesto una queja a la
Defensoría del Pueblo estatal.
Por otro lado, en el pleno del Ayuntamiento de
Cartagena, ha sido rechazada una propuesta de VOX para reafirmarse en las
mismas irregularidades, gracias a los votos en contra de Unidas Podemos, MC y
los concejales no adscritos, apoyada sin embargo por el PP y Ciudadanos.
Y así mismo, ha sido aprobada una moción
presentada por Unidas Podemos-IU-Equo, por la que se solicita al gobierno
municipal a que inste a la Consejería de Educación a retirar esas instrucciones
ilegales, a pesar de los votos en contra de PP y de Ciudadanos.
Desde el Colectivo GALACTYCO mostramos, en
primer lugar, gratitud hacia las fuerzas políticas que se han implicado en
defender el valor de nuestras leyes, las leyes que amparan la dignidad de las
personas LGTBIQ+ y el derecho a la diversidad. Las que hacen de nuestro país un
país más grande, más evolucionado y más digno de llamarse “país libre”. Y en
segundo lugar, mostramos nuestro más absoluto rechazo, indignación y vergüenza
hacia esas otras fuerzas políticas que se están vendiendo al crecimiento de la
extrema derecha, representada en España y en nuestra región por un partido
llamado VOX, de claros y contundentes discursos de odio LGTBIQfóbicos,
machistas y xenófobos, que se empeñan en
frenar el progreso social de respeto, derechos y libertades.
Somos conscientes de que el Partido Popular no
cree en la Igualdad, así lo ha venido demostrando desde que existe como tal, y
somos conscientes de que jamás se esforzará por hacer políticas sociales que
favorezcan a los más vulnerables, en este caso, políticas a favor de la
población LGTBIQ+. Contra esto venimos
luchando desde que la democracia es democracia en este país, y aún antes,
contra sus ascendentes ideológicos del franquismo.
Pero hoy denunciamos con gran indignación la
postura de Ciudadanos, que por un lado ha adornado su Consejería de Igualdad
con el nombre LGTBI a todo color, y por otro vende a todo el colectivo de gais,
lesbianas, bisexuales y trans a la ideología de ultraderecha, provocando con
ello que la educación en la Región de Murcia siga anclada a modelos
ultraconservadores defendidos por el Partido Popular desde hace 25 años en esta
comunidad autónoma. Reprobamos el engaño, tan escasamente disimulado, con el
que pretende quedar bien frente a la opinión pública que aplaude valores de
equidad y de igualdad, lanzando a bombo y platillo, desde que comenzó esta legislatura, la
afirmación de que pondría en marcha la ley 8/2016 de Igualdad, mientras vota en
contra de la misma en nuestras instituciones.
Reprobamos esta farsa, tan dañina y tóxica, tan poco ética y de mal
gusto. Una actitud tan poco inteligente,
que les ha llevado al descalabro electoral en las pasadas elecciones
generales.
Este compromiso adquirido con la ultraderecha
por parte de Ciudadanos nos lleva al colectivo LGTBIQ+ a seguir empeñados en la
defensa de una Educación en Diversidad, fundamental para acabar con la
LGTBIQfobia alimentada durante décadas en esta Región, única en toda España a
la hora de haber implantado el mal llamado Pin Parental en los centros
educativos. Única en retrocesos, única en hacer juego sucio para mantener sus
asientos en la Asamblea y sus cargos en el gobierno regional.
Desde nuestro colectivo declaramos abiertamente
que es una vergüenza para este país ceder a las presiones de un partido al cual
en cualquier parte de Europa el resto de fuerzas políticas harían frente y
frenarían con mucha más valentía, dignidad, inteligencia, compromiso con la
democracia y saber. Denunciamos que
están blanqueando sus mensajes de odio, gracias a los cuales, están dando alas
a diferentes agresiones LGTBIQfobas, machistas y xenófobas que estábamos
dejando atrás. Denunciamos esa falta de
ética política que juega a estar a favor y en contra de la misma cosa al mismo
tiempo, y lanzamos un mensaje alto y claro de repulsa por tan indignante
hipocresía.
Finalmente, exigimos a la actual alcaldesa de
Cartagena, Dña. Ana Belén Castejón, anteriormente del PSOE, que ponga en marcha
cuanto antes la moción hoy aprobada en el pleno de este Ayuntamiento, que
obliga al gobierno municipal a instar a la Consejería de Educación de la CARM a
retirar las Instrucciones ilegales de Inicio de Curso con las que sus socios de
gobierno, PP y Ciudadanos (los amigos de la ultraderecha), han mancillado los
derechos y libertades de las personas LGTBIQ+, y así mismo, a solicitar al
Consejo Jurídico de la Región de Murcia el informe relativo a la legalidad de
esas Instrucciones, tal y como se expresa en la moción aprobada. Todo ello, antes de entregar el gobierno
municipal a los enemigos de este colectivo, tal y como ella misma pactó en su
investidura junto con su equipo municipal, lamentablemente.
Charla “Visibilidad y Normalización del Colectivo LGTBI en el Cine”. Ofrecida por Colectivo GALACTYCO el 21 de noviembre de 2019 en Salón de Actos del MURAM, dentro de la programación ofrecida por el FICC y Fragmentos Suspendidos.
Para esta charla vamos a
centrarnos en el cine más comercial, sobretodo estadounidense, el que ha
llegado a todos los públicos y que ha tenido más impacto. Pero se pueden hacer monográficos de cine
independiente, de cine europeo, de cine español, que daría para otras charlas.
En las últimas décadas hemos
asistido a una interesante proliferación de películas en las que aparecen
personajes LGTBI, abordados desde diferentes ángulos o manifestaciones y que
expresan un desarrollo o evolución de la mirada hacia el hecho de la diversidad
sexual, afectiva y familiar.
El cine ha sido y es un
reflejo de la realidad de cada época, en el que se ha manifestado la mirada social hacia nuestro colectivo, que lo
ha retratado según hemos avanzado en derechos y libertades, y en conciencia.
Los seres humanos nos
representamos a nosotros mismos a través del arte y de la manifestación
cultural, que a su vez crea la posibilidad de transformar o de perpetuar
nuestro pensamiento y sensibilidades, de despertarnos o de mantenernos en la herencia
cultural recibida. Y siendo el cine el llamado séptimo arte, vamos a ver cómo
hemos sido representadas en el mismo.
Nos interesa centrarnos en
tres ejes diferentes:
El modo en el que estos personajes se han reflejado
El impacto que sobre la población LGTBI ha provocado
El impacto que ha provocado sobre la población en general.
En cuanto al primer punto, el modo en el que estos personajes se
han reflejado, comprobamos que ha ido desde lo patológico, lo
angustioso, grotesco o esperpéntico, la locura centrada en el hecho de la
homosexualidad o transexualidad, pasando por lo absolutamente estereotipado,
hasta llegar a la indeferenciación con la heterosexualidad, donde se ha
plasmado la diversidad de manera natural,
y llegando incluso al mensaje crítico y de invitación a la reflexión y
toma de conciencia sobre la discriminación o desigualdad provocadas por la
LGTBIfobia y el estigma social.
En sus inicios, se mostraron
a los hombres gays como los llamados “sissy”, (mariquitas en inglés), excesivamente
afeminados, que servían de cómicos de los que reírse, y que por supuesto no
protagonizaban ninguna historia personal digna. Los estereotipos de género estaban muy
marcados, la masculinidad era admirada desde el poder, y el poder se reflejaba
en la fuerza, la violencia, el dominio: cuanto más poder más masculinidad. Un hombre afeminado, que se alejaba de la
imagen de hombre poderoso, era un hombre
desempoderado y digno de desprecio o de risa.
Sin embargo, no ocurría esto con las lesbianas, a las que mostraban en
modo travestido, a lo Marlene Dietrich.
Las mujeres, lejos de pretender provocar risa o repulsa, provocaban
más bien admiración… El propio sistema cultural y de costumbres,
que medía la masculinidad en esa virilidad machuna, que admiraba el prototipo
de macho a lo Humphry Borgart, al mismo
tiempo negaba la sexualidad de las mujeres.
La sexualidad sólo existía porque existían los hombres muy hombres, así
que por un lado sentían su masculinidad reforzada riéndose de otros hombres de
maneras afeminadas, y curiosamente, admiraban a mujeres travestidas de
hombres. Debía de parecerles excitante.
Ejemplo de todo esto lo
vemos en películas como:
Nuestros superiores’
(1933) o ‘La alegre divorciada’ (1934).
En “Marruecos” (1930),
donde vemos a una Marlene Dietrich vestida con un esmoquin, que además da un
beso en los labios a otra mujer,
logrando el apoyo masculino del público.
O “La Reina Cristina de Suecia” (1933), cuya actriz protagonista
Greta Garbo, junto a Marlene Dietrich, se convirtieron en iconos lésbicos.
Todas estas imágenes, o esta
mirada, de lo que era la homosexualidad
o el lesbianismo estaban más o menos aceptadas: el hombre mariquita que sólo
provoca risa, que ayuda a los hombres a reforzar su imagen varonil, y la mujer masculinizada que provoca morbillo…. Hasta que llega la Iglesia Católica, que
viendo la importancia que iba cobrando el cine, crea la Legión para la Decencia, que se dedicó a censurar y
boicotear cualquier manifestación cinematográfica que atentara contra el
dogmatismo y moral religiosa. Llegaron a
redactar un Código de Producción, El
Código Hays, en el que aconsejaban qué filmar y qué no filmar, advirtiendo
de que la Iglesia Católica lo aprobaría o lo boicotearía, y por supuesto la
homosexualidad era una de esas cosas que consideraron inadecuado.
Entre 1934 y 1967 la censura
estuvo autorizada a cambiar diálogos, escenas, personajes o tramas que no
concordaran con los principios del código.
Así, en los años 40 cambia
la perspectiva, y empieza a plasmarse la homosexualidad de manera absolutamente
negativa…, se deja atrás la imagen cómica para empezar a mostrar a personajes
homosexuales perversos, que son capaces de lograr sus objetivos de manera
totalmente retorcida, malvada y destructiva. Y por supuesto, no se muestra la
homosexualidad de forma explícita, sino que se dan pinceladas y se deja en el
aire de manera subliminal, lo justo para que pudiera asociarse su desviación
sexual con su locura, que era la visión que la cultura católica tenía de la
homosexualidad o el lesbianismo, y la imagen que deseaban transmitir.
Aparece la mujer lesbiana o
el hombre gay sin escrúpulos:
“La hija de Drácula”
(1936), “Rebeca” (1940), “Sin
Remisión” (1950)
En “El Trompetista”
(1950), donde aparece una Lauren Bacall bisexual, que vive una vida
autodestructiva y desordenada.
“Rebelde sin causa” (1955),
que acaba en tragedia.
En “La Soga” (1948),
dos jóvenes estudiantes, unidos por una sugerida relación amorosa, terminan
asesinando a un compañero de estudios”.
En “Té y simpatía’ (1956),
se narran los intentos de una familia de clase acomodada para «corregir» el comportamiento
amanerado de su hijo, y así evitar que el resto de la sociedad lo tachara de
«invertido». Un acto de amor…
La sublimación de la
homosexualidad puede verse también en películas como Ben-Hur (1959), o “La
Gata sobre el tejado de Zinc” (1958), en donde la censura impidió lo explícito de la
homosexualidad del personaje central masculino, y donde las relaciones
homosexuales se muestran desnaturalizadas y esencialmente armarizadas, como de
fondo, silenciadas, secretas, problemáticas, angustiosas…
La homosexualidad debía
insinuarse para identificarla, y transmitir el mensaje negativo sobre ésta, que
mostrara desorden y caos.
Cómo se traduce todo esto en
el segundo punto que nos interesa: el impacto que sobre la población LGTBI
ha provocado:
Cualquier persona que
tuviera la valentía de reconocer en sí misma una orientación sexual que no
fuera la heterosexual se estaba reflejando en la cultura del cine como un ser
perverso, maligno, loco, inapropiado, enfermo, condenado a la tragedia, etc…,
que era la visión de la mentalidad católica, conservadora, guardiana de la
moral… Esta manifestación negativa se
retroalimentaba, provocando con ello mucho sufrimiento y mucha locura… Mucho destrozo del amor propio y de la autoestima… Mucho miedo, mucha vergüenza y homofobia que
se interiorizaba…
Es a través de las
manifestaciones culturales, que incluye no sólo el cine, también la literatura
o el arte, que alimentamos la propia cultura llena de valores, prejuicios, y demás
constructos sociales. Y es enormemente
complicado tomar distancia de estas manifestaciones y anteponer una mirada crítica, libre y
racional. Al final, lo que estoy
viendo por todas partes, termino creyéndomelo.
Y termino creyendo que soy un ser perverso. Y toda la sociedad en su conjunto, que se
está alimentando de estas inyecciones de prejuicios, termina considerándome de
igual modo.
En esta época surgió una de
las pocas películas que habla sobre transexualidad: ‘Glen
o Glenda’, (1953). La cinta narraba,
en parte, la vida de Christine Jorgensen, la primera persona en aceptar
públicamente su condición de mujer transexual. Pese a no ser querida ni por el
público ni por la crítica, fue pionera a la hora de hablar de personas
transgénero en el cine.
Aún no nos habíamos acercado
siquiera a lo que hoy estamos viviendo en cuanto a las identidades de
género. Todo se limitaba a la
orientación sexual y afectiva. No
existía en los discursos ideológicos nada parecido a un cuestionamiento de los
roles de género. O estabas en el que se correspondía con tu cuerpo, o estabas
en el lado equivocado.
Ya
en los 60 se suaviza la censura, se va dejando de aplicar
gradualmente para los asuntos que contemplaba: desnudos, besos, manifestaciones
sexuales, etc., y también se hace más explícita la realidad LGTBI. Puede verse en películas como “Tempestad
sobre Whasington”(1962), “La
Calumnia” (1962) o “La Zorra” (1968). Se deja de subliminar el aspecto homosexual,
y se llega a mostrar de manera más clara, pero no se abandona el aspecto
trágico y enfermizo.
En “La Calumnia”, no se menciona el término “lesbianismo”, pero queda
completamente explícito como “fenómeno”…
Acaba en tragedia. Y se muestra
un personaje, interpretado
por Shirley MacLaine, que vive atormentada solo por haberse enamorado
de su compañera de trabajo, Audrey Hepburn,
y finalmente acaba suicidándose.
Esta película es un remake de una versión anterior, de 1936, “Esos
tres”, primera adaptación, en la que tuvieron que cambiar la historia de
lesbianismo por una historia de cuernos “legalmente” heterosexuales…
En “Tempestad sobre
Whasington”, en la que un senador es chantajeado a causa de su
homosexualidad.
En “La zorra” (1968), un hombre se interpone en una pareja de dos
mujeres lesbianas y logra convertir a una de ellas en heterosexual, es
decir, la cura, mientras la otra muere
aplastada por un árbol.
En 1969 se estrenaría “Cowboy
de medianoche”, primera y única película calificada originalmente como cine
X en ganar el Oscar a la mejor película. Fue catalogada como X por su
«clara referencia a la homosexualidad», relacionada con el modo de
sobrevivir de su personaje que malvive prostituyéndose.
La
IRREALIDAD trans la vemos en “Con Faldas y a lo Loco” (1959),
en la que, como todas sabéis, los dos personajes protagonistas se travisten por
motivos de supervivencia, sin ser gays ni personas realmente trans. Aunque la última escena deja una puerta
abierta, como tono humorístico, a la tolerancia homosexual.
Cómo
impacta esto en las personas LGTBI…
“Mi orientación sexual es
problemática…, soy un ser horripilante, y estoy al borde del suicidio o del
asesinato. Seré pobre para siempre, me
acusarán mis vecinos, mi familia, mis amigos, no podré trabajar… No tendré más remedio que vivir
escondiéndome. Me armarizo”. No hay un
cuestionamiento en esta manera de expresar la existencia de la homosexualidad,
esta era la creencia generalizada para las propias personas LGTB. La
presión social es enorme.
Nuestros referentes
cinematográficos siguen siendo un drama, una enfermedad, una locura, y vamos
envenenándonos cada vez más de esta interpretación.
Y cómo impacta en el resto de la población: Se sigue
alimentando la homosexualidad o el lesbianismo como algo enfermo y
dramático. Nadie espera que alguien gay,
lesbiana o bisexual sea digno y feliz!, no puede ser! Sigue siendo algo “contra-natura” cuya única
lógica es acabar en drama. Es algo
aceptado, está totalmente asumido en la moralidad de la época, y con toda esta
producción se refuerza.
El
público en general refuerza sus creencias con todo lo que el cine les ha
contado, (lo mismo ha ocurrido con la literatura). Es decir: te drogas o bebes porque eres
gay; intentas suicidarte, porque eres
lesbiana. ¡Va en el pack! Sufres porque eres bisexual. Tenemos una personalidad destructiva y
caótica. Y nunca una actitud crítica hacia
esa mirada, tan poco amable, a la
diversidad. La diversidad ni existía, y
ni mucho menos se comprendía. O
heterosexualidad o locura.
Escena
de La Calumnia: Así es como se ve una lesbiana a sí misma, fruto y reflejo
de lo que el resto de la sociedad veía y el cine transmitía.
Años
70:
se rebaja el ánimo de los ultraconservadores…
El movimiento social
LGTB, por los derechos de las personas
LGTB, empieza a funcionar, empieza a dar
sus primeros pasos. En 1969 ocurren los
disturbios de Stonewell, y aunque ya existía un movimiento que luchaba por la
dignidad de gays, lesbians, bisexuales y trans, Stonewell es un punto de
inflexión, es un “¡basta ya!”, que hizo
reaccionar de manera potente a las pequeñas organizaciones que existían
entonces, y funcionó de manera aglutinante. En pocas semanas se fundó el Frente
de Liberación Gay, que se extendió por diferentes ciudades y universidades en
EEUU.
Este ambiente de apertura, de rebeldía, de Orgullo…, empieza a aparecer en el cine.
La película “Cabaret” (1972)
dio un gran salto al mostrar a Michael York como un gay sensato y
sin sentimientos de culpa hacia su sexualidad.
Aunque este gran salto prácticamente se quedó ahí, aún tuvimos que ver
mucho cine en donde se mostraba de manera clara la existencia de la
homosexualidad y el lesbianismo, pero se seguía transmitiendo como algo
problemático y marginal.
La transexualidad seguía
siendo inexistente en el cine, y lo poco que existía era aún peor que aquellas
producciones que trataban la homosexulidad.
Pink Flamingos (1972)
es una controvertida película en la que la drag queen y
protagonista Divine, deberá luchar por preservar el título
de “persona más inmunda del mundo”.
Es transgresión, lascivia, puro y absoluto escándalo, contracultura y
obscenidad.
En 1975
aparece el musical “The Rocky Horror Picture Show”, que está catalogada
como una auténtica obra cinematográfica que hace gala de la apertura social que
en EEUU se estaba desarrollando.
Es una invitación a sumergirse en los placeres más ocultos de
nuestro subconsciente, darle la espalda a los convencionalismos y abrazar todas
aquellas acciones que están mal vistas a ojos ajenos, pero que realizaríamos en
caso de no sentirnos juzgados. Abraza
lo freak, lo underground, lo marginal y el morbo absoluto. Dicen que Lady Di llegó a expresar algo así
como… “esta película ha completado mi
educación”…
En
los años 80 ya se puede ver un cambio importante en la
producción de películas con temática y personajes LGTBI.
El movimiento LGTBI, ya
bastante organizado, más empoderado y desarrollando una imagen de sí mismo
libre de todos esos prejuicios negativos que nos condenaban a ser malvadas,
perversas, locas, asesinas, suicidas, etc., comienza a tener voz. Una voz que reclama otra mirada.
En 1980 se estrena la
película “A La Caza”, en la que se muestra cómo un policía se adentra en
antros de ambiente leather para buscar a un asesino en serie. Cansados de esa
imagen perversa, el colectivo se aunó y organizó protestas por varias ciudades
norteamericanas contra la producción y con el objetivo de detener su
distribución, logrando una gran visibilidad. Retiraron la película de las
pantallas, y esto sirvió para que la industria del cine tomara conciencia del
cansancio del colectivo LGTB en relación a la imagen que se daba de nosotras.
A partir de este momento
comienzan a rodarse películas más amables con las personas LGTBI, sin llegar a
normalizar la diversidad.
Un ejemplo de cine positivo
es “Su otro amor” (1982), que narra cómo un médico casado se enamora de
un atractivo escritor y decide salir del armario y aceptarse a sí mismo.
Otro ejemplo fue “Su Mejor Marca”, que narra la historia de dos atletas
que se enamoran, aunque finalmente una de ellas regresa a la “normalidad”
heterosexual. Por lo menos ya no somos
psicópatas, depravadas, depresivas, suicidas, asesinos en serie. Sólo somos “excepciones” de la normalidad que
no tienen por qué ser condenables.
En “Silwood”, Cher
vive su lesbianismo abiertamente. Y en otras películas, se deja caer de manera
subliminal el lesbianismo, la homosexualidad o la bisexualidad, sin ese
componente de perversidad. Ejemplo de
ello son: “El Color Púrpura”, “Tomates
Verdes Fritos”, o “El Silencio de los Corderos”, cuyos personajes no
se muestran tal y como lo hacen en las novelas en las que se basan, más
explícitas. En “Thelma y Lousie”
siempre hemos querido ver también una relación lésbica.
Esta “amabilidad”no llega a
ser aún una normalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, se
trata simplemente de haber dejado de producir películas condenatorias. Con
historias más o menos “bonitas”, sin ese sesgo de perversión. Y esto provoca una relajación en el colectivo
LGTBI. En esos años todavía, la inmensa
mayoría del colectivo vivía armarizado en sus entornos más próximos, y este
tipo de cine nos procuraba una visión que hasta entonces se nos había negado,
que es el simple hecho de poder protagonizar en nuestras vidas una historia de
amor más o menos llevadera…
No sabemos qué pensaba el
resto del público, porque esto no se hablaba con la gente, ni con la familia,
salvo entre nosotras. Seguía estando muy
en el aire la realidad LGTB, invisibilizada.
No fue hasta la siguiente década, en la que se empezó a mezclar ya lo
explícito con la amabilidad, cuando
realmente ha tenido lugar un impacto verdaderamente positivo en la población en
general.
Durante
los años 90, el cine de temática LGTBI se asienta. Aparece una película clave: “Philadelfia”
(1993), que trató además el tema del SIDA.
Esta película llegó a millones de personas, y en ella pudieron ver a dos
chicos, normales, guapos, sensibles, humanos, que sufren por lo que sufre el
resto de personas: la discriminación, la enfermedad y la muerte… Trata además la estigmatización de una
enfermedad que había azotado de manera especial a los hombres gais. Y el sufrimiento causado por la homofobia en
el ambiente… ¡De repente la gente siente
empatía por un gay!
“El banquete de bodas”
(1993), en la que uno de
los miembros de una feliz pareja homosexual se casa con una chica, con la
complicidad de su auténtica pareja, para guardar las apariencias antes sus
tradicionales padres. Está señalando que el problema son los
padres, no ellos.
“La boda de mi mejor amigo” (1997), comedia
en la que el personaje gay apoya a su amiga en una farsa para ayudarla a
conquistar a un chico que está enamorado de otra. ¡Un chico gay que puede ser amigo!, y no
contagia nada, ni es malo o perverso, ¡se le puede querer!
“En American Beauty”
(1999), el personaje gay está loco, es homófobo, violento, desequilibrado, pero
por su homosexualidad reprimida, por su homofobia interiorizada. Esta película muestra claramente que la autorepresión
es la causa del sufrimiento, el suyo propio y el que provoca.
Son muchas más las películas
que podrían servirnos de ejemplo de esta manera más amable y real de transmitir
el hecho de la existencia de personas LGTBI y sus relaciones. Y a partir de este momento ha sido enorme la
producción que ha llevado a la gran pantalla personajes e historias que han
transmitido que somos “NORMALES”, y que nos pasan las mismas cosas que les pasa
a todo el mundo. Quizá aún resaltando la
excepcionalidad de la homosexualidad, pero con un giro completamente hacia la
aceptación.
Vídeo Philadelphia.
A
partir del 2000 nos llegan a la pantalla películas como “Las
Horas”, “Brokeback Mountain”, “Kinsey”, que narra
la vida del investigador Alfred C. Kinsey, que estudió el comportamiento sexual
del hombre y la mujer y famoso por la conocida Escala de Kinsey.
(((La escala de
Kinsey es una escala que establece siete diferentes grados de
comportamientos sexuales, cuando tradicionalmente se consideraban sólo tres
(heterosexual, bisexual y homosexual), que plasmaba la diversidad y
se alejaba de la monosexualidad comúnmente aceptada. Establece 5 grados de bisexualidad entre la
heterosexualidad y la homosexualidad)))
“Billy Elliot”,
británica, puso la mirada en lo negativo de los prejuicios.
“Rosas Rojas”, una comedia de amor entre dos mujeres, guapas, centradas,
inteligentes, que termina con final feliz.
Se empiezan a producir
también películas que echaban una mirada al pasado, ambientadas en otras
épocas, en las que podía verse el trato social hacia las personas LGTB.
Ejemplo de ello:
Ejemplo de ello fue “Mi
nombre es Harvey Milk” (2008), narró la vida del político y activista LGTB
Harvey Milk, finalmente asesinado en 1978 por el concejal de San Francisco Dan
White. (de madre homófoba, hijo que se
suicida)
“Plegarias para Bobby”
(2009), que cuenta un
caso real ocurrido a finales de los setenta. Bobby Griffith era un adolescente
gay que se suicidó a causa de la intolerancia religiosa de su madre y
de la sociedad. Después de esta tragedia, Mary, la madre, comienza a cuestionarse a sí
misma y la interpretación que su iglesia hace la homosexualidad, hasta
llegar a comprenderla, convirtiéndose en defensora de los derechos de gais y
lesbianas.
Aquí ya estamos viendo
películas que señalan claramente que lo enfermo es la homofobia, no la
homosexualidad.
“Mujer contra Mujer” (2000),
cuenta tres historias de amor entre mujeres, recorriendo tres diferentes
épocas. Donde se puede ver claramente el
avance social desde los años 60. De una
época de armarios y prejuicios, y sus
graves consecuencias, pasando por la dificultad en definir la propia identidad
como lesbiana, y que además muestra el conflicto con el feminismo de mujeres
hetero, hasta la normalidad de la vida de dos mujeres que quieren tener un
hijo. Esta película la hemos utilizado
alguna vez para hablar de la visibilidad lésbica.
“Diario Secreto de Anne Lister” (2010). Un peliculón de época, un hecho real de la Inglaterra del siglo XIX,
en donde una huérfana y rica heredera, Anne Lister, abiertamente lesbiana, va
guardando sus pensamientos en un diario escrito con un código secreto. Tiene una amante, que finalmente se casa, la
época es lo que mandaba. Ella se mantiene
soltera, es rica, empresaria. Cuando su
amante se casa ellas se siguen viendo, pero la relación entre ambas no tiene
una salida… En pleno siglo XIX… Mantuvo una intensa vida sexual con varias
amantes. Dicen que es la primera historia
de una lesbiana moderna. Moderna en el sentido de que ella estaba encantada
consigo misma por ser lesbiana.
El
salto a partir de 2010 es aún más productivo,
“Los chicos están bien”
(2010). Es una historia cualquiera en donde
la identidad sexual es anecdótica. Fue
muy bien recibida por el público. Es la
historia de una familia formada por dos mujeres, en la que ocurre lo que puede
ocurrir en cualquier otra familia.
“La Vida de Adele”
(2013). Esta fue revolucionaria por sus
escenas sexuales. Y aunque es un drama
lésbico, el drama no tiene que ver con el lesbianismo en sí, sino con los
componentes normales que puede tener cualquier relación de pareja: placer,
tristeza, ira, lujuria, esperanza, dolor…
Lo normal… Aunque es cierto que
tuvo críticas por las escenas de sexo, que están hechas desde una mirada
masculina y para una mirada masculina.
“Pride”
(2014). Un grupo de homosexuales y
lesbianas londinenses apoya a los mineros en huelga de un pueblo de la
Inglaterra rural al identificarse con un enemigo común, en la época de Margaret
Tatcher. Es una de las mejores película
que ha dado esta década.
“Caroll”
(2015), candidata a 6 Oscar, incluido el de mejor actriz, Cate Blanchett. Es una película sobre la libertad en una
sociedad opresora.
“Moonlight”
(2017). Se llevó un Oscar a la mejor
película. Nos muestra por primera vez la
historia de un personaje homosexual afroamericano. Tuvo unas críticas
buenísimas, una de ellas: “”sin duda, la
razón por la que vamos al cine: a entender, a acercarse””
“Con Amor, Simon” (2018). Una historia entre chicos homosexuales con
final feliz.
“Call Me By Your Name” (2018). Esta no tiene un final tan feliz, pero es tan
infeliz como lo pueden ser las historias de amor heterosexuales, que están
llenas de amores frustrados o irrealizables.
Y en la trama la homosexualidad no es ningún drama. Al contrario, hay
apoyo familiar.
En esta época el movimiento
LGTBI ya está más empoderado en su discurso, sus reividicaciones y en su firme
creencia de que somos personas sujetas a los mismos derechos y libertades. Tiramos mucho de cine para elaborar mejor
nuestro “estar en el mundo”, para afianzarnos, para ver reflejadas nuestras
vidas en esas historias y personajes.
Nos sirven como referentes. Es
haber pasado del vacío o del escaso contenido, tan destructivo además, a
sentirnos parte del paisaje. A
desprendernos de ese carácter de “rareza”, de rareza mala.
Y lo que es muy importante
también, es que ha llevado a millones de hogares la verdad sobre
la diversidad sexual, de género o familiar,… destruyendo prejuicios, señalando
discriminaciones, transmitiendo una imagen más humana hacia la tolerancia y el
respeto, crítico con lo fóbico, iluminando lo que realmente es enfermo y
dañino, y que no tiene nada que ver con la orientación sexual, sino con el
desconocimiento, la intolerancia y los
prejuicios.
Ya sólo falta que Disney
finalmente se atreva con un personaje gay o lesbiana. Frozen creo que se queda en el aire…, no se
han atrevido.
No ocurre tanto así con
la transexualidad:
Podemos citar “La Chica
Danesa” (2015), una maravillosa película de época, centrada a principios
del siglo XX, que cuenta de manera
exquisita cómo alguien siente que su identidad de género no corresponde con su
cuerpo. Es un drama, porque la época no
asumía ni de lejos la realidad trans, ni existía conocimiento alguno sobre cómo
abordarla.
“TomBoy “ (2011), que
trata el tema de los menores transgénero.
“Los chicos no lloran”
(2000), basada en la historia real de Brandon Teena, un hombre transgénero
que adopta su identidad masculina y parece encontrarse a sí mismo, pero acaba
siendo víctima de un crimen de odio. Fue violado y asesinado el 31 de diciembre
de 1993.
Realmente el tema Trans en
el cine sigue transmitiendo realidades que no son en absoluto “historias
felices”. Hay poca producción, parece
que se han asimilado muy bien las relaciones entre personas del mismo sexo,
entre personas cisgénero, pero no las realidades trans.
Y esto es que en la vida
real es así. La identidad trans sigue
siendo la menos comprendida y normalizada.
En los últimos años parece que hay un empujón importante, debido a que
hay más visibilidad de personas trans famosas, hecho que ayuda enormemente, a avances en la comprensión de la construcción
social de los géneros, más toda esta apertura hacia el respeto de las
orientaciones sexuales, sumado a la lucha de los colectivos y al compromiso
político de algunos partidos que creen en la igualdad.
En España, en 2018, la
FELGTB y todas sus asociaciones dedicamos el año a la reivindicación de la
Transexualidad, a dar visibilidad a esta realidad. Y hay que aplaudir el esfuerzo de
asociaciones estales como Chrysallis, que están trabajando de manera
maravillosa el asunto de los menores trans, luchando por sus derechos y
normalización y consiguiendo que sean personas felices. No obstante, queda mucho camino por hacer en
este sentido. Mucho que visibilizar y
mucho que trabajar con las instituciones (sanitarias, educativas, etc…).
Seguro que el cine sabrá
reflejar muy bien esta evolución, y esta lucha.
Ayudará a crear referentes y a transformar la sociedad en su conjunto. Esperamos que en adelante empiecen a producir
más películas con temática trans.
Hay muchas más películas que
han reflejado y dado visibilidad a las personas LGTBI, sus vidas y sus
historias. Estas son sólo un ejemplo.
Para finalizar, visionar tráiler
de Pride, que es una maravilla de película, y que recomendamos a quien no la
haya visto. De esas que acabas
llorando, pero no de pena.
La Asociación Colectivo GALACTYCO, de Gais, lesbianas, bisexuales y trans de Cartagena y Comarca, ha enviado queja al Defensor del Pueblo en la que le demandan una actuación urgente para poner fin a lo que entiende una vulneración de derechos por parte de la Consejería de Educación del Gobierno Regional.
Explican en su carta a D. Francisco Fernández Marugán, Defensor del Pueblo, que “Dña. María de la Esperanza Moreno Reventós, Consejera de Educación, envío las instrucciones de inicio de curso a finales de agosto, por las que obliga a los centros a contar con permisos expresos de las familias y/o tutores para que el alumnado participe en las actividades complementarias programadas para desarrollar los contenidos curriculares, con las que pretenden poner veto de manera arbitraria e ilegal a las charlas educativas y talleres formativos en materia de Diversidad afectivo-sexual, de género y familiar.”
“Estas instrucciones vulneran, a sabiendas y sin la más mínima búsqueda de consenso con las instituciones educativas, AMPAS, otros agentes sociales y toda la sociedad en su conjunto, numerosas normas legales y ponen en riesgo derechos constitucionales fundamentales”, mencionando todo el cuerpo normativo que les ampara para solicitar su retirada.
Desde la mencionada asociación afirman que “en nuestra Región, pedir permiso a quienes tutorizan a los menores para poder llevar a cabo actividades complementarias en los centros educativos incurre en una ilegalidad al ir en contra de los Decretos 220/2015, del 2 de septiembre y 198/2014, de 5 de septiembre, por los que se establece el currículo de la Educación Secundaria y Primaria en la Comunidad Autónoma de Murcia. Por tanto, los talleres de educación en diversidad sexual, programados como cualquier otra actividad complementaria, únicamente necesitan de la información a las familias, pero no de su autorización para ser impartidas en los centros educativos, y son de carácter obligatorio.
De igual manera, la Consejería también incumple la Ley 8/2016, de 27 de mayo, de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales y de políticas públicas contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, que regula expresamente la obligatoriedad de la educación afectivo, sexual y de género, así como la protección a los menores por motivos de violencia familiar por LGTBIfobia. (Artículos 22, 24, 25 y 26).
Y explican de igual forma, que a la propia legislación regional se suma la vulneración de:
la Convención de los Derechos del Niño, 20/XI/1989
laConstitución Española,
laLey 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia,
la LOMCE Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa
la Ley 2/2002, de 3 de mayo, de Educación Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, Reguladora del Derecho a la Educación
la Ley 27/2005, de 30 de noviembre, de Educación y Cultura de la Paz,
y hasta el propio Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia, que establece que “Los poderes públicos de la Región de Murcia reconocerán, de acuerdo con la ley, el derecho de las personas a su identidad de género y garantizarán la no discriminación por este motivo o por la orientación sexual.
Alberto Alba, presidente del Colectivo GALACTYCO, afirma “que nuestro país y nuestra Región cuentan con una extensa legislación protectora del derecho a educar y recibir educación en el respeto a la orientación sexual, la identidad de género y familiar, y que las instrucciones enviadas desde la Consejería de Educación ponen en peligro toda la intención de la normativa que nuestro Estado de Derecho reconoce y recoge”. Añade, además, “que el gobierno regional no ha dado ninguna respuesta al escrito enviado por las diferentes asociaciones LGTBI con fecha 6 de septiembre, en la que exigíamos explicación y rectificación, tanto a la Consejería de Educación como a la de Igualdad, dirigida por Dña. Isabel Franco, y es por lo que hacemos entrega de nuestra queja al Defensor del Pueblo.”
Mar Tornero, Vicepresidenta de GALACTYCO, afirma “que es necesario poner fin a esta vulneración de derechos que, además de ser intimidatoria para los centros educativos y el personal docente que trabaja en los mismos, provoca un evidente estado de indefensión en las personas LGTBI escolarizadas, así como en el resto de alumnado, que tienen derecho a conocer la realidad de la Diversidad Afectiva, Sexual, de Género y Familiar, pues sólo a través de la educación es posible erradicar los históricos prejuicios que han maltratado a una minoría social que va avanzando en Igualdad lentamente, contra la resistencia de una parte que pretende poner freno a la misma, llegando incluso a actuar de manera contraria a nuestra legislación. Como sociedad no podemos permitir que aún se cuestione la necesidad y obligatoriedad de una educación rica en valores de respeto, tolerancia e igualdad.”
Así mismo, en su queja enviada al Defensor del pueblo, la Asociación GALACTYCO, recuerda “la importancia que las charlas sobre educación afectivo-sexual o temas LGTBI tienen para el alumnado, ya que la formación y la educación en la empatía, la solidaridad y el respeto a la diversidad es fundamental para abordar el problema de la LGTBIfobia que sufre el alumnado LGTBI desde edades tempranas en los centros escolares y que ha sido probado por una vasta literatura científica. Solicitar el consentimiento de las familias pone en riesgo la protección a la que los menores también tienen derecho frente a los casos de rechazo dentro del seno familiar por orientación sexual, expresión de género o identidad de género, un problema que sigue estando a la orden del día.
La Educación Pública y Concertada de la Comunidad Autónoma de Murcia no solo puede ofrecer a todo su alumnado formación en diversidad afectivo/sexual, de género y familiar, independientemente de la conformidad de sus familias, sino que tiene la obligación de hacerlo, así como de proteger a los menores de la posible violencia familiar por LGTBIfobia. La educación en igualdad no es un privilegio de aquel alumnado cuyas familias estén de acuerdo en que sus hijos sean formados en Igualdad y Derechos Humanos, sino una obligada responsabilidad de los poderes públicos para con todo el alumnado.
Se da el caso de que la Región de Murcia es la única en toda España que ha hecho efectiva una petición del partido de ultraderecha Vox estableciendo el llamado “pin parental” para la realización de las actividades complementarias que los centros educativos incluyen en sus programaciones, como parte de las negociaciones y pactos realizados para la investidura del Presidente López Miras. Tanto Madrid como Andalucía no ha hecho efectivo esta exigencia de los ultraconservadores, al haber reconocido que legalmente es inviable. En el resto de comunidades autónomas la tendencia es a poner en práctica toda la normativa vigente en materia educativa en relación a la formación en Igualdad y Diversidad, lo que “provocaría un retraso y una desventaja en relación al resto del territorio español, añadiéndose a la ya precaria educación en Igualdad que se ofrece en nuestros centros educativos”, afirma Alberto Alba.
Su Vicepresidenta, Mar Tornero, expresa su “esperanza de que una institución que está al servicio de la ciudadanía, como es la Defensoría del Pueblo, tome las medidas necesarias para revertir este lamentable episodio que frena el progreso educativo en la Región de Murcia”.
Dentro de las actividades organizadas por el FICC, participaremos en una charla para hablar de la Vibilación y normalización LGTB en el cine.
De mano de nuestra compañera Mar Tornero, haremos un recorrido por la producción cinematográfica desde sus inicios hasta nuestros días, en la que se ha reflejado la mirada hacia nuestro colectivo.
El próximo día 20 de noviembre, Día de la Memoria TRANS, se va proyectar en el Aula de cultura de la fundación Caja Mediterráneo , el documental Resistencia Trans. La actividad está organizada por la Asociación LGTBI “Colectivo GALACTYCO” de Cartagena y Comarca.
Resistencia Trans es una producción de Barret
Cooperativa, autores del documental sobre el accidente del metro de Valencia,
“La estrategia del silencio”, en colaboración con el colectivo Lambda. El
documental se centra en la historia de dos mujeres trans, Gloria y Carmen, con
biografías muy diferentes pero marcadas por una misma lucha.
También da voz a otras personas implicadas en
la lucha por los derechos trans, incluyendo una joven generación que continua la
lucha de los veteranos, expresándose con libertad a través de las redes
sociales. Es la crónica de un momento histórico y de una sociedad que comienza
a concienciarse
En
palabras de la directora, Clàudia Reig: “Este documental es, sobretodo, un
retrato íntimo de dos mujeres trans que han tenido que luchar contra el estigma
y la discriminación, para poder ser ellas mismas y realizarse como personas.
Una aproximación a sus historias vitales en una época determinada”
La
productora ha optado por un estreno simultáneo en diversas plataformas, que
ofrecerá al público diversas opciones. También el 8 de noviembre se proyectará
en la Cineteca de Madrid, en la sección
oficial del festival LesGaiCineMad. Y se
ha programado una serie de proyecciones en salas y colectivos LGTB de diversas
ciudades, entre ellas Cartagena, en colaboración con la Federación Estatal
LGTB. La proyección cuenta con subtítulos adaptados para personas sordas.
El
documental que cuenta con el respaldo del Instituto Valenciano de Cultura, ha
estado seleccionado en diversos festivales
de temática LGTB de Latinoamérica, Francia y Alemania.
La
proyección comenzará a las 19:00h y la entrada es gratuita hasta completar
aforo.
El pasado mes de junio, el periodista cartagenero José Moreno presentó su TFG en la Universidad de Murcia sobre el tratamiento informativo que la prensa de la Región (La Verdad y La Opinión) realizó sobre el VIH/sida en el año 2018 y los errores que se cometieron. Tanto en la investigación como en la parte metodológica queda claro todo el desconocimiento que existe sobre ambos conceptos. Compartimos el Trabajo Fin de Grado que el autor ha tenido a bien compartir.