El futbolista asturiano Santi Cazorla y el donostiarra Mikel Arteta son los primeros españoles en salir en un anuncio de televisión contra la homofobia. Lo han hecho junto a sus compañeros delArsenal, con quienes protagonizan el nuevo spot en favor de los derechos gays de la asociación LGBT inglesa Stonewall.
El vídeo ha sido publicado hoy mismo (5 de septiembre) en el canal de Youtube de la agrupación.Hasta la fecha, ningún otro futbolista español de renombre se había posicionado tan claramente en este sentido. Cazorla, con 29 años y a punto de comenzar su tercera temporada en el equipo londinense, y Arteta, con 32, en el equipo desde el año anterior, son los dos primeros españoles en mostrar de esta manera el apoyo en defensa de la comunidad LGBT y la repulsa al odio y la violencia contra homosexuales en el mundo del deporte.
En el anuncio, el ex jugador del Málaga y el centrocampista vasco aparecen junto otros cuatro compañeros de equipo, y que son el inglés Theo Walcott, el checo Tomáš Rosický; el inglés de ascendencia jamaicana Alex Oxlade-Chamberlain, y el francés Olivier Giroud. Los seis dedican unas palabras en tono divertido a la cámara que los graba. Aparecen en el vestuario, donde cada uno de ellos habla sobre algo “que no puede cambiar”.
Walcott dice que “no puede dejar de mirar como Lewis Hamilton”; Arteta “que no puede cambiar que su pelo sea perfecto”; Cazorla se burla de su estatura; y Oxlade-Chamberlain dice “Cowabunga”, por su serie favorita de su adolescencia, las Tortugas Ninja. Por último, Giroud, sin camiseta, también se apunta: “No puedo cambiar ser tan guapo”, dice, y acompaña su frase con un provocativo guiño.
“Pero juntos podemos cambiar el juego. Los jugadores están atando los cordones para darle una patada a la homofobia”, continúa la narración del anuncio. Como imagen, aparecen los jugadores atándose las zapatillas con cordones de los colores del arco iris.
Stonewall ha enviado cordones arco iris a todos los jugadores de la Premier League para que los usen durante los partidos del próximo fin de semana.
“Sabemos que la homofobia, bifobia y la transfobia siguen siendo moneda corriente en el fútbol. Eso tiene que cambiar”, señala Ruth Hunt, director ejecutivo de Stonewall. “Los clubes y los jugadores que apoyan la campaña y se aten los cordones este fin de semana, estarán tomando una postura de gran alcance contra los prejuicios en nuestro deporte nacional”, añade. “Nuestro trabajo en el deporte continuará durante todo el año, pero para esta semana queremos que participen y nos apoyen tantas personas como sea posible”.
La campaña es similar a la del año pasado, que también fue patrocinada por la marca Paddy Power.
Categoría: LGTBIFOBIA
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Cazorla y Arteta, primeros futbolistas españoles en un anuncio de tele contra la homofobia
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Ola LGTB+ Almería denuncia un nuevo ataque LGTB+fóbico en la provincia.
[COMUNICADO DE PRENSA] El presidente de Ola LGTB+ Almería sufre un ataque homófobo. Unos vándalos lanzanron un cóctel molotov contra su domicilio la pasada noche, por suerte sin consecuencias.Tras una serie de ataques a su domicilio durante unos años, desde lanzamiento de piedras y objetos contundentes, lo último ha sido el intento de lanzar un cóctel molotov, que por suerte falló y no impactó en el domicilio, ardiendo en el exterior del mismo.Desde nuestra entidad se busca visibilizar este tipo de denuncias para dar pié a aquellos que no lo hacen por miedo, pues hay que denunciar para poder evitar actitudes LGTB+fóbicas, desde »Ola» esperamos que no vuelvan a ocurrir este tipo de sucesos y que las fuerzas de seguridad tomen las medidas oportunas. -

Homofobia, acción y reacción
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Un periodista italiano reflexiona sobre la homofobia y el valor de una mayoría de ciudadanos que rechaza este comportamiento
FEDERICO BITTI (*)Aquí estamos, después de sobrevivir a una agresión xeno- homo- o simplemente -foba. En Menorca, joya de las Baleares y orgullo acogedor de una España que intenta olvidar la atmósfera deprimente de la crisis, hay tiempo para el odio.
Quizás porque estábamos desnudos (en una playa nudista), tal vez porque somos autóctonos sólo a medias o puede que culpables de ser dos hombres claramente felices de la recíproca compañía. Allí apareció la bestia, amenazándonos con el palo de una sombrilla, vomitando su odio sin fin, buscando una provocación para seguir atacándonos. Su amigo, que intenta calmarlo, nos pide perdón con una mirada; la mujer (del amigo), avergonzada, huye de la playa como un ladrón, y poco después lo hace el resto de su familia. Él se queda, y dos bellas mujeres salen en nuestra defensa gritándole «sinvergüenza». Nosotros respondemos, firmes -paralizados más por la incredulidad que por el miedo- y sin ceder a sus provocaciones. Abandonado completamente por su familia (queda sólo el amigo que sigue intentando calmarlo) y rodeado por la desaprobación unánime, se larga gruñendo que a él de la playa no lo echa nadie. En ese momento, TODA LA PLAYA rompe en un enorme y espontáneo aplauso de apoyo, felices de que ese amasijo de intolerancia insensata dejase libre un espacio compartido hasta el momento con la más absoluta tranquilidad.
Nunca me había sucedido algo así y a pesar de los años que he invertido en denunciar, manifestar y llamar la atención sobre los temas de siempre al ritmo de «ya están otra vez estos gays», descubro nuevamente que la violencia física hiere pero la discriminación violenta envenena, porque nos siembra la duda del sentirnos equivocados y nos deja con la rabia de un puñetazo que nos habría gustado dar y en cambio sentimos haber recibido nosotros mismos en el estómago. Y no puedo hacer sino pensar en quien no tiene los recursos para entender, hacerse entender y defenderse dentro y fuera. En quien no ha tenido o no tendrá nunca una playa que se levante y aplauda. Y me rompe el corazón.
Si esto sucede en la almodovariana post-zapateriana España, me pregunto qué puede y debe pasar en la Italia del berlusconiano anti-gay Giovanardi, de la ultracatólica diputada Binetti y del DICO (propuesta de ley para el reconocimiento de las parejas gay no aprobada), para que nos demos cuenta de que una ley contra la homofobia -ni siquiera una reforma constitucional- es urgente, no tanto por lo que castigará sino para conseguir unir las voces de aquella playa y escuchar aún más fuerte aquel aplauso que en parte hoy nos ha salvado»
(*) Federico Bitti es periodista italiano de La Repubblica. Él y su pareja, Daniel Blasco, sufrieron este incidente en una playa de Menorca esta misma semana.
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El colectivo LGTB es el más atacado en España
Según la SER, el segundo grupo más vulnerable en nuestro país son los discapacitados.
La mayoría de los ataques en España se produce por la orientación sexual. Según dos informes policiales a los que ha tenido acceso la SER durante estos seis primeros meses del año ha habido ya en nuestro país 235 incidentes motivados por la orientación o identidad sexual. El segundo colectivo más vulnerable en nuestro país son los discapacitados seguidos de los inmigrantes. Estas acciones de odio se traducen en abusos y agresiones sexuales, lesiones, amenazas, hurtos y violaciones.
La orientación sexual y la discapacidad son los principales motivos en España que despiertan conductas de odio y que pueden desembocar en delito. Según dos informes policiales a los que ha tenido acceso la SER durante estos seis primeros meses del año ya ha habido en nuestro país 235 incidentes motivados por la orientación sexual. Andalucía es la comunidad donde más se dan estos delitos de identidad sexual: exactamente de enero a junio ha habido 93. Le sigue la comunidad de Baleares con 24 ataques y después Galicia con otros 22. (más…)
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El Orgullo de los otros 364 días del año: siete razones para seguir peleando
- En el último año se han anunciado recortes que afectan especialmente al colectivo LGTB, como el veto a la reproducción asistida a las lesbianas o el descenso de programas de prevención de VIH subvencionados
- Por primera vez, un registro de delitos de odio muestra que casi el 40% lo fueron por homofobia
- Desde las organizaciones reconocen que «hemos alcanzado mejoras, pero sigue habiendo casos de discriminación»
Hace 45 años, una redada en el bar Stonewall Inn de Nueva York provocó varios días de protestas espontáneas por el hostigamiento a la población homosexual. Aquellos hechos supusieron el inicio de la visibilización de las reclamaciones de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGTB). En España, las reivindicaciones comenzaron a protagonizarlas «un puñado de personas, con mucho miedo» en la década de los años 80, según explica la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales, Boti García.
Ahora, el Orgullo LGTB, que rememora precisamente los sucesos de Stonewall, vive un momento de popularidad sin precedentes. Tanto, que desde la Asociación de Empresas y Profesionales para Gais y Lesbianas de Madrid (AEGAL) calculan que en la pasada edición llegaron a la ciudad cerca de 250.000 visitantes. De hecho, la celebración en la capital se ha atrasado en los últimos años una semana para no restar afluencia a las marchas reivindicativas del resto de ciudades.
‘Nos manifestamos por quienes no pueden’ es el lema que han elegido los organizadores de la parte reivindicativa, FELGTB y el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam) –AEGAL se encarga de la parte lúdica– para la manifestación «política» que el sábado discurrirá desde Atocha hasta Colón. Un lema «enfocado en los Derechos Humanos, que no se respetan en todos los países», explica Esperanza Montero, presidenta de Cogam. Son más de 80 países, sobre todo en África y Oriente Medio, donde ser homosexual es delito y, en algunos casos, está penado con la muerte.
En España, los representantes de los movimientos LGTB reconocen que «se ha avanzado mucho», pero el trabajo de las organizaciones es permanente y va mucho más allá de la semana del Orgullo. «Nuestras asociaciones luchan a lo largo del año de manera altruista en proyectos de prevención de VIH, educativos, sociales y por la integración», indica García. «Hemos alcanzado mejoras, pero sigue habiendo casos de discriminación», lamenta Montero.

Una imagen de la fiesta del Orgllo Gay del año pasao en Madrid. /EFE
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No queremos más personas en las cárceles de Camerún por ser homosexuales
La homofobia es endémica en la sociedad camerunesa, y las detenciones, reclusiones y juicios de homosexuales, y de sospechosos de ser homosexuales, son sistemáticos en virtud del Código Penal de Camerún.
«Fuimos torturados con machetes. Teníamos que poner los pies
hacia arriba y la cabeza hacia abajo. Después de 12 meses y 12 días, admití que era gay”
(Testimonio de hombre homosexual camerunés a Amnistía Internacional)Jonas Nsinga y Frankie Ndome son solo dos de los muchos gays de Camerún. Fueron encerrados en la cárcel, acusados de prácticas homosexuales y pasaron varios meses entre rejas. El caso de Jean-Claude Roger Mbede fue aún más triste. Fue encarcelado por ser homosexual, con una prueba principal en su contra consistente en un mensaje de texto en el que decía que quería a su pareja. Murió a principios de 2014, al no recibir el tratamiento médico que necesitaba porque su familia se lo negó. Martine Solange y Esther Aboatambién fueron encarceladas por ser lesbianas, y cuando fueron liberadas su familias las rechazaron, no querían saber nada de ellas. Estas personas son algunas de las lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) que son víctimas de violaciones de derechos humanos diariamente.
La homofobia es endémica en la sociedad camerunesa, y las detenciones, reclusiones y juicios de gays, y de sospechosos de ser gays, son sistemáticos en virtud del artículo 347 bis del Código Penal de Camerún. También ha habido detenciones y procesamientos de lesbianas. Esto supone una violación grave de tratados internacionales de derechos humanos de los que Camerún es parte.
A las personas detenidas en virtud del este artículo se les niegan sistemáticamente sus derechos fundamentales. A menudo permanecen recluidas sin cargos durante más de 48 horas, superando el plazo máximo establecido por la ley camerunesa. Cuando se formulan cargos, los tribunales con frecuencia niegan a los detenidos la libertad bajo fianza, o la establecen en unos términos imposibles de satisfacer. Los juicios pueden tardar meses en celebrarse, y durante ese tiempo los acusados permanecen en detención preventiva en comisarías o prisiones, junto con la población reclusa general. La policía y el personal de prisiones someten sistemáticamente a abusos, y lo hacen impunemente, a las personas detenidas como sospechosas de conducta homosexual. Las autoridades policiales a menudo ordenan exámenes médicos anales inhumanos, degradantes e invasivos para demostrar supuestamente un historial de penetración.
Aparte de la detención, las personas LGBTI, corren un mayor peligro de ser víctimas de otras formas de persecución. Pueden ser más vulnerables a los ataques violentos tanto dentro como fuera del ámbito familiar, y se arriesgan a ser detenidas por conducta homosexual si denuncian un delito. También tienen probabilidades de ser sometidas a ostracismo por miembros de sus familias y a verse estigmatizadas por la sociedad en general.
No permitamos que esto siga sucediendo y firma para que se reforme el Código Penal.¡Actúa!

