Colectivo GALACTYCO

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  • GALACTYCO denuncia el efecto de la homofobia en la salud sexual

    GALACTYCO denuncia el efecto de la homofobia en la salud sexual

    El incremento de los delitos de odio por homofobia y la política de recortes económicos e ideológicos producen desigualdad y dificultan la aceptación y el desarrollo saludable de la sexualidad.

     

    Con el lema “el Bienestar de la Sexualidad” el 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de La Salud Sexual, un territorio a conquistar para muchas Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales que todavía no han conseguido el respeto, la protección y cumplimiento pleno de sus derechos sexuales.

     

    La Organización Mundial de la Salud considera la salud sexual como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad. Para ello es necesario un enfoque positivo y respetuoso con la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Todos estos elementos chocan de frente con la homofobia y transfobia que todavía se ejerce en nuestra sociedad, como vienen mostrando los sucesivos informes o estudios que se realizan en diversos ámbitos, como el educativo o el de los delitos de odio realizados por el Colectivo GALACTYCO como parte de la FELGTB y otras entidades.

     

    Esta vulneración de derechos también llega desde el ámbito institucional. La previsible exclusión de las mujeres lesbianas y bisexuales de los procesos de reproducción asistida, la atención desigual que reciben respecto a diversos protocolos ginecológicos, o la reciente supresión sin previo aviso de un medicamento utilizado por los hombres transexuales por motivos puramente económicos, son elementos que dificultan la posibilidad de tener una sexualidad plena y positiva. El desmantelamiento de programas, campañas y servicios relacionados con la prevención del VIH y otras ITS es otro aspecto que amenaza seriamente la sexualidad de las personas LGTB. Las ONG han venido tradicionalmente ofreciendo estos programas, pero el apoyo recibido por parte de las instituciones sanitarias viene siendo cada vez menor en los últimos años. Precisamente FELGTB lanza en las próximas semanas su programa Positivos 2.0, dirigido a jóvenes gais y bisexuales diagnosticados de VIH. El programa ofrece apoyo online para el afrontamiento del diagnóstico de manera que los jóvenes con VIH puedan también disfrutar de una sexualidad sana y placentera.

     

    José María García, Presidente del Colectivo GALACTYCO considera que “es necesario que se establezcan medidas que favorezcan el acceso igualitario a la sanidad para Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales. La información, el asesoramiento, la prevención y el tratamiento de todo lo relacionado con la sexualidad es un derecho que conllevaría incrementar una vivencia positiva de la sexualidad, no sólo a nivel personal sino también social”.

    Boti García Rodrigo, presidenta de la FELGTB considera que “el bienestar sexual implica poder afirmar la propia orientación sexual, identidad y expresión de género y para ello es necesario respetar las orientaciones sexuales, identidad de género y expresión de los demás. La violencia homófoba, ya venga de individuos o instituciones, es inadmisible y expresa que la igualdad real está todavía lejos de ser alcanzada”.

  • Homofobia, acción y reacción

    Homofobia, acción y reacción

    • Un periodista italiano reflexiona sobre la homofobia y el valor de una mayoría de ciudadanos que rechaza este comportamiento

     

    FEDERICO BITTI (*)

    Aquí estamos, después de sobrevivir a una agresión xeno- homo- o simplemente -foba. En Menorca, joya de las Baleares y orgullo acogedor de una España que intenta olvidar la atmósfera deprimente de la crisis, hay tiempo para el odio.

    Quizás porque estábamos desnudos (en una playa nudista), tal vez porque somos autóctonos sólo a medias o puede que culpables de ser dos hombres claramente felices de la recíproca compañía. Allí apareció la bestia, amenazándonos con el palo de una sombrilla, vomitando su odio sin fin, buscando una provocación para seguir atacándonos. Su amigo, que intenta calmarlo, nos pide perdón con una mirada; la mujer (del amigo), avergonzada, huye de la playa como un ladrón, y poco después lo hace el resto de su familia. Él se queda, y dos bellas mujeres salen en nuestra defensa gritándole «sinvergüenza». Nosotros respondemos, firmes -paralizados más por la incredulidad que por el miedo- y sin ceder a sus provocaciones. Abandonado completamente por su familia (queda sólo el amigo que sigue intentando calmarlo) y rodeado por la desaprobación unánime, se larga gruñendo que a él de la playa no lo echa nadie. En ese momento, TODA LA PLAYA rompe en un enorme y espontáneo aplauso de apoyo, felices de que ese amasijo de intolerancia insensata dejase libre un espacio compartido hasta el momento con la más absoluta tranquilidad.

    Nunca me había sucedido algo así y a pesar de los años que he invertido en denunciar, manifestar y llamar la atención sobre los temas de siempre al ritmo de «ya están otra vez estos gays», descubro nuevamente que la violencia física hiere pero la discriminación violenta envenena, porque nos siembra la duda del sentirnos equivocados y nos deja con la rabia de un puñetazo que nos habría gustado dar y en cambio sentimos haber recibido nosotros mismos en el estómago. Y no puedo hacer sino pensar en quien no tiene los recursos para entender, hacerse entender y defenderse dentro y fuera. En quien no ha tenido o no tendrá nunca una playa que se levante y aplauda. Y me rompe el corazón.

    Si esto sucede en la almodovariana post-zapateriana España, me pregunto qué puede y debe pasar en la Italia del berlusconiano anti-gay Giovanardi, de la ultracatólica diputada Binetti y del DICO (propuesta de ley para el reconocimiento de las parejas gay no aprobada), para que nos demos cuenta de que una ley contra la homofobia -ni siquiera una reforma constitucional- es urgente, no tanto por lo que castigará sino para conseguir unir las voces de aquella playa y escuchar aún más fuerte aquel aplauso que en parte hoy nos ha salvado»

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    (*) Federico Bitti es periodista italiano de La Repubblica. Él y su pareja, Daniel Blasco, sufrieron este incidente en una playa de Menorca esta misma semana.

     
  • El colectivo LGTB es el más atacado en España

    Según la SER, el segundo grupo más vulnerable en nuestro país son los discapacitados.

    La mayoría de los ataques en España se produce por la orientación sexual. Según dos informes policiales a los que ha tenido acceso la SER durante estos seis primeros meses del año ha habido ya en nuestro país 235 incidentes motivados por la orientación o identidad sexual. El segundo colectivo más vulnerable en nuestro país son los discapacitados seguidos de los inmigrantes. Estas acciones de odio se traducen en abusos y agresiones sexuales, lesiones, amenazas, hurtos y violaciones.

    La orientación sexual y la discapacidad son los principales motivos en España que despiertan conductas de odio y que pueden desembocar en delito. Según dos informes policiales a los que ha tenido acceso la SER durante estos seis primeros meses del año ya ha habido en nuestro país 235 incidentes motivados por la orientación sexualAndalucía es la comunidad donde más se dan estos delitos de identidad sexual: exactamente de enero a junio ha habido 93. Le sigue la comunidad de Baleares con 24 ataques y después Galicia con otros 22. (más…)

  • El Orgullo de los otros 364 días del año: siete razones para seguir peleando

    • En el último año se han anunciado recortes que afectan especialmente al colectivo LGTB, como el veto a la reproducción asistida a las lesbianas o el descenso de programas de prevención de VIH subvencionados
    • Por primera vez, un registro de delitos de odio muestra que casi el 40% lo fueron por homofobia
    • Desde las organizaciones reconocen que «hemos alcanzado mejoras, pero sigue habiendo casos de discriminación»

    Hace 45 años, una redada en el bar Stonewall Inn de Nueva York provocó varios días de protestas espontáneas por el hostigamiento a la población homosexual. Aquellos hechos supusieron el inicio de la visibilización de las reclamaciones de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGTB). En España, las reivindicaciones comenzaron a protagonizarlas «un puñado de personas, con mucho miedo» en la década de los años 80, según explica la presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales, Boti García.

    Ahora, el Orgullo LGTB, que rememora precisamente los sucesos de Stonewall, vive un momento de popularidad sin precedentes. Tanto, que desde la Asociación de Empresas y Profesionales para Gais y Lesbianas de Madrid (AEGAL) calculan que en la pasada edición llegaron a la ciudad cerca de 250.000 visitantes. De hecho, la celebración en la capital se ha atrasado en los últimos años una semana para no restar afluencia a las marchas reivindicativas del resto de ciudades.

    ‘Nos manifestamos por quienes no pueden’ es el lema que han elegido los organizadores de la parte reivindicativa, FELGTB y el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam) –AEGAL se encarga de la parte lúdica– para la manifestación «política» que el sábado discurrirá desde Atocha hasta Colón. Un lema «enfocado en los Derechos Humanos, que no se respetan en todos los países», explica Esperanza Montero, presidenta de Cogam. Son más de 80 países, sobre todo en África y Oriente Medio, donde ser homosexual es delito y, en algunos casos, está penado con la muerte.

    En España, los representantes de los movimientos LGTB reconocen que «se ha avanzado mucho», pero el trabajo de las organizaciones es permanente y va mucho más allá de la semana del Orgullo. «Nuestras asociaciones luchan a lo largo del año de manera altruista en proyectos de prevención de VIH, educativos, sociales y por la integración», indica García. «Hemos alcanzado mejoras, pero sigue habiendo casos de discriminación», lamenta Montero.

    Madrid rechaza cualquier acción, manifestación o legislación homófoba

    Una imagen de la fiesta del Orgllo Gay del año pasao en Madrid. /EFE

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